Debo admitir que me cuesta mucho escribir este post.
El 24 de marzo de 1976, fuerzas militares Argentinas dan un golpe de estado y deponen a la presidenta constitucional Maria Estela Martinez de Perón, iniciando la última dictadura militar de este país.
Hoy, cada 24 de marzo se conmemora lo que se llama “El día nacional de la memoria por la verdad y la justicia”; la gente realiza una marcha, en teoría pacífica, por las ciudades, reclamando justicia para los represores y dictadores de esa nefasta época, que al día de hoy siguen sueltos y sin condena. También para recordar a las víctimas de ese infierno, que en su mayoría eran jóvenes quienes desaparecieron y nunca regresaron.
Todos los que me conocen saben o al menos entreveen mi ideología y postura al respecto. Si bien gracias a Dios yo no había nacido en el ‘76, ni tampoco desapareció nadie de mi familia ni amigos de mi familia, no puedo no solidarizarme con las personas que si pasaron por algo así. Padres que les desaparecieron sus hijos, hijos que les desaparecieron sus padres, etc. Pero creo que todo tiene sus límites.
La idea de este artículo, nace despues de leer un mini post que realizó un amigo en su fotolog. A este amigo le voy a llamar Matias, para proteger su identidad y su integridad.
Matias, quien es hijo de militares, con palabras fuertes, explicaba lo mal que él y su familia la pasaban cada 24 de marzo, durante esas 2 horas que dura la marcha. A continuacion transcribo dos citas no textuales:
“Es increíble que cada 24 de marzo tenemos que cerrar todas las percianas de la casa y comernos una hora ahi dentro encerrados como si estuvieramos presos con las luces apagadas y esperando a que algún pelotudo/a se le ocurra hacer alguna pelotudez.”
“Lo que mas bronca me dá es que en la manifestacion veo personas, que no voy a dar nombres, quienes han estado en mi casa muchisimas veces; si no fue conmigo fue con alguno de mis hermanos, Sentados tomando mate en mi patio o en el comedor, o en el quincho.”
Hace algunos días atras, mates de por medio, tube la oportunidad de tener una charla al respecto con Matias, en donde pude exponer mi punto de vista y escuchar el de el y entre los dos tratar de engendrar una idéa productiva. Ambos coincidimos en lo mismo.
No tenemos nada en contra de la marcha, creemos que es importante que se pida justicia y que no se olvide lo sucedido para que nunca mas vuelva a suceder nada parecido ni aca en Argentina ni en ningún otro país. Pero si marchamos, prediquemos con el ejemplo. No podemos ir en una marcha por la paz, destruyendo todo lo que vemos a nuestro alrededor, pintando casas militares con grafitis, rompiendo puertas, ventanas, etc. No podemos devolver violencia con violencia, porque se crea una cadena que nunca termina.
Yo se que esta nota en este blog, no alcanza para cambiar por paz la mucha violencia que la gente tiene en sus corazones, pero si al menos logra que alguien, una sola persona, piense diferente, mi objetivo estará cumplido.
Quiero agradecer a Matias, por la confianza, las charlas, su amistad, y porque generosamente me cedió la fotografia que acompaña esta nota, que fué tomada del frente de su casa, una vez pasada la ultima marcha. Espero comentarios.-
by ArcanuS




1 response so far ↓
1 Sebas // Nov 9, 2008 at 22:06
Ojala lean estoy y refleccionen como a mi me paso.. Me parece que todo lo q esta ahi es cierto y que tendriamos q dejar la violencia de lado, es dificil, pero no imposible..
Yo nunca hice una cosa como para sentirme tocado, pero violencia (poca o mucha) todos tenemos, estaria bueno que el mundo entero cambie, asi seriamos todos felices, con paz, seguridad, etc.
Un abrazo.
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